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IDEAS DIRECTRICES
A partir de las IDEAS DIRECTRICES, que exponemos má abajo, nuestro Foro esta abierto a los visitantes para PARTICIPAR con sus OPINIONES
La Historia del Pueblo Judío que hemos desarrollado, ha sido dividida en los dos grandes espacios temporales que abarcan el II y I Milenio a.C. y el I y II Milenio d.C.
El primero ha sido plasmado en un libro, Los Judíos en la Trama de los Imperios Antiguos, mientras que el segundo, que comprende el período de la Era Cristiana, corresponde a un segundo libro en elaboración.
El TEMARIO y algunos de los
TEXTOS están incorporados en las páginas respectivas del Sitio.
En nuestra tarea de investigación nos hemos planteado el estudio de la Historia Judía ocupándonos fundamentalmente del rol del Pueblo Judío y sus relaciones con los pueblos entre los que se desarrolló. Aunque en este enfoque, el Pueblo Judío sea el protagonista de la historia, hemos intentado despojarnos de una visión etnocentrista, buscando ubicarnos en el contexto de las situaciones geográficas e históricas en las que los judíos se desempeñaron, una perspectiva que podemos calificar de no-tradicionalista.
Sobre esa base, hemos podido acercarnos con mayor objetividad, a temas como la Formación de la Etnia, la Gesta Macabea, la Expansión Asmonea, el Conflicto de Alejandría, el Antijudaísmo de los reyes católicos de la España Visigoda, las Masacres de comienzos del II Milenio d.C., las Expulsiones a lo largo del mismo y en épocas posteriores, los Pogroms de los cosacos en Ucrania en el siglo XVII y los del siglo XIX en la Rusia Zarista.
Una primera particularidad de nuestro estudio, es el trato que hemos dado a la Religión y a la Biblia. Según la conclusión casi unánime de los estudiosos, la Biblia habría comenzado a ser escrita a partir de la tradición oral, a comienzos del I Milenio a.C.(siglo X a.C.). Los textos fueron retomados y reformados durante los siglos siguientes, en particular durante la Reforma Josiánica (siglo VII a.C.) y probablemente, en la época del Retorno de Babilonia (Esdras, siglo V a-C.) y aún después.
Resultaba pues evidente, que un trabajo histórico que cubriera el período de los Patriarcas, el de Egipto, el de la Ocupación de Canaán y aún el del Reino Unido, no podía apoyarse sólo sobre la base de los libros bíblicos correspondientes, sino a la luz de la existencia o no, de documentos extrabíblicos y de las excavaciones arqueológicas.
El período de los Reinos de Israel y de Judá, el de la Dominación Asiria, el de la Destrucción del Primer Templo, no nos podía liberar de la misma obligación, la de cotejar los textos con otras fuentes históricas (en esta época, felizmente menos exiguas); esos textos, probablemente contemporáneos de los acontecimientos que describían, habrían sido escritos y reformados con criterios sacerdotales y de acuerdo a los intereses y perspectivas de las autoridades gobernantes (fundamentalmente de la época de Josías). Los aportes de la Escuela de Copenhague y de historiadores como I. Finkelstein y N.Silberman (The Bible Unearthed) contribuyeron a cambiar la “historia” de esa época. La Biblia, sin embargo, no dejó de ser un documento valioso porque, despojada de su contenido religioso y ético, de las narraciones a veces pintorescas, con sus descripciones, sus prédicas muchas veces cambiantes y aún sus contradicciones y anacronismos, nos permitió ubicar algunos de los contextos situacionales en los que la historia se desarrolló.
Por otra parte, por consideraciones análogas y diferente,la Religión no podía dejar de estar presente en nuestro trabajo: sin entrar en aspectos teológicos, ni en su contenido ético, era, y es, parte integrante activa del particularismo étnico del pueblo judío.
Otros de los temas de investigación a los que nos llevó este enfoque no tradicionalista: ¿cuándo y cómo los judíos se involucraron en el comercio? ¿en qué condiciones su actividad los llevó al préstamo? La prohibición de tener tierras o la existencia de cupos que limitaban a los judíos en sus posibilidades de estudio ¿fueron anteriores o posteriores al comienzo de las actividades mercantiles de los judíos? ¿qué validez tenía la reiterada afirmación en cuanto a que los judíos en Palestina y en la Diáspora se dedicaban fundamentalmente a la agricultura?
El estudio de las circunstancias en las que los judíos ingresaron en la actividad comercial, nos llevó a analizar las formas de intercambio de las economías naturales, productoras de bienes de uso, las características del comercio y la situación de los comerciantes en el marco de las sociedades en donde se desempeñaban.
Surgió la necesidad de profundizar el alcance de la teoría de ,b>Abraham León (Concepción materialista de la cuestión judía), que caracterizaba al pueblo judío como un Pueblo-clase, en cuanto a que podía interpretarse que los judíos prácticamente habían sido únicamente comerciantes. Si para algunos pensadores, como Maxime Rodinson (Peuple juif ou problème juif), la teoría del Pueblo-clase fue válida sólo a partir de determinada época, por nuestra parte nosotros, aún aceptando las ideas fundamentales de León, nos preguntamos si las consideraciones sobre las que A. León fundamentaba su teoría – de neto contenido economicista marxista- llevaban a suponer que la religión no tenía implicancia en hechos históricos como la Gesta Macabea, ni relevancia en cuanto a la explicación de la persistencia de la etnia judía.
El planteo del rol de los judíos en la Trama de los Imperios Antiguos, nos abrió precisamente, al análisis de la Diáspora donde confluyeron factores demográficos y económicos y en la que no era ajena la configuración geográfica-histórica del Cercano Oriente. Una situación de encierro físico y militar de Israel y luego a Judá que condicionó el desarrollo de los judeo–israelitas limitándolos a una búsqueda de expansión, a una dispersión de características fundamentalmente económicas.
La situación de los judíos durante el helenismo (de ventajas y privilegios) y las modificaciones que implicaron el pasaje al período romano, dieron nacimiento a un fenómeno que va a marcar la vida de los judíos a lo largo de la historia: el Antisemitismo. Ello nos dio pie al análisis de sus causas, de las actitudes oscilantes de la política y de la sociedad romanas: discriminatorias y restrictivas.
En síntesis nuestros diferentes objetivos:
- Mostrar las circunstancias en las que los judíos entraron en la actividad comercial: el carácter histórico y geográfico de las mismas. Con ello se superaba el planteo de un posible estigma en el que algunos pensadores temían quedar envueltos.
- Confirmar el hecho de que la Diáspora no se debió a una circunstancia accidental, puntual o histórica y menos a un designio de Yahveh, de castigo y/o promesa-premio de retorno.
- Encuadrar el alcance de la interpretación de A. León en cuanto a que las actividades comerciales, administrativas y conexas tuvieron una conexión relevante en el rol que los judíos desempeñaron en las sociedades en las que vivieron.
- Contribuir a la explicación de fenómenos históricos fundamentales como la Diáspora, el Antisemitismo y las Persecuciones.
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